Después de la Hecatombe

Después De La Hecatombe

15 de Agosto del 2010

Una hermana en nuestra iglesia (Long Island- New York) tuvo un sueño profético:  Nofaced Prophet

En mis sueños fui tomada a diferentes lugares, pero, yo era invisible a todas las personas, como un testigo de las personas que morían.

Yo vi muchos altos edificios, carreteras, y muchísimas personas en una ciudad y oí una fuerte voz que dijo: “No hay lugar seguro para vivir”.  Después vi personas hambrientas, peleando, y matándose unas a otras por la falta de comida.  Vi niños dejados en sus hogares sin que nadie los cuidara.  Vi niños pequeños, infantes tratando de comer cualquier cosa que pudieran encontrar mientras se arrastraban en el piso (estaban hambrientos).  Luego vi tantas personas muertas por todas partes.

Vi muchas personas enfermas, acostadas en sus camas y vomitando sangre.  Personas muriendo por todas partes, jóvenes y viejos igualmente.  Parecía que ellos tenían una especie de “virus” que los afectaba desde el interior de sus cuerpos.  Vi personas saqueando casas.  Vi también personas haciendo trueques por comidaEl dinero parecía obsoleto.  Luego vi a muchos soldados patrullando todas las calles y disparando a las personas para evitar que éstas dejasen la ciudad.

Las personas que fueron impactadas por los disparos estaban infectadas con el virus.    Aun puedo escuchar el sonido de los disparos impactando directamente las cabezas de los infectados, pero la escena era demasiado espantosa para describirla claramente.

Luego vi a una “creyente”, (cristiana) tratando de escapar de la ciudad con su familia.   En esta parte del sueño la mujer era capaz de verme y yo pude  hablarle, y le dije:   “¿No escuchaste las advertencias que esto iba a suceder?”,   ella respondió:  “Si, las escuché, pero en ese momento no las creí”.  Esta cristiana profesante estaba totalmente sin comida ni provisiones.  Yo le dije: “Serás muy afortunada si sales de este lugar viva”.

Por lo tanto, Dios me mostró que la mayoría de los cristianos que solo profesan serlo, aquellos que no oyen las Advertencias de Dios, morirán con el maligno.

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