Monthly Archives: May 2014

La Familia

padre e hijo

La Familia

Esta es la Historia de un Padre que

iba con su pequeño Hijo en un

tren de regreso a su Hogar.

El niño le estaba haciendo muchas preguntas

a su padre, lo cual al padre le estaba

molestando y se mortificaba pensando

cómo controlaría a su hijo.

A su lado había un periódico, lo tomó y

buscó un Mapa del Mundo que había

en éste.  Lo rompió en pedazos y le

dijo a su hijo, “Toma, arregla ésto,

es un Mapa del Mundo roto”.

Al poco rato el niño le dijo a su padre,

“Papi, terminé”.

El padre asombrado respondió,

“¡Cómo es posible!”

El niño mirando a su padre añadió,

“Bueno, papi, tú no te diste cuenta

que por la parte de atrás había

“Una Familia”, yo arreglé la Familia

que estaba rota y el Mundo se arregló sólo.

El padre jamás olvidó aquella experiencia.

 

Dios hace habitar en Familia a los desamparados.

(Salmo 68:6)

La Cuerda

subir

La Cuerda

 Cuentan que un Alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua, inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria para él solo, por lo tanto, subió sin compañeros.  Empezó a escalar y se le fué haciendo cada vez más tarde y más tarde y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo hasta llegar a la cima.

Le obscureció la noche, cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada, todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas eran cubiertas por las nubes.  Subiendo por un acantilado a sólo 100 metros de la cima, se resbaló y se desplomó por los aires …. caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas cada vez más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.  Seguía cayendo … y en esos angustiantes momentos pasaron por su mente todos sus gratos y no tan gratos momentos de la vida, pensaba que iba a morir, sin embargo, de repente sintió un tirón tan fuerte que casi lo parte en dos.

Como todo buen Alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura.  En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedó más remedio que gritar:  “Ayúdame DIOS mío”.  De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó:  “¿Qué quieres que haga Hijo mío?”.  “Sálvame Dios mío”-dijo el Alpinista. “Realmente CREES que te pueda salvar?”. “¡Por supuesto, Señor!” -contestó él.  “Entonces corta la Soga que te sostiene”.

       Hubo un momento de silencio y quietud.  El hombre se aferró más a la Cuerda y reflexionó….  Cuenta el Equipo de Rescate, que al otro día encontraron colgando a un Alpinista congelado, muerto, agarrado con mucha fuerza con las manos a una cuerda…  A tan sólo 2 Metros del suelo.

 Y tú, ¿Qué tanto Confías en Dios?  ¿Hubieras cortado la cuerda?  y si no ¿Cuál es tu Cuerda?

Clama a Mí, y yo te responderé.  (Jeremías 33:3)

La Cruz lugar de Encuentro para..

la Sangre

La Cruz lugar de Encuentro para …

El que necesita Perdón:   “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”

 El que lo ha Perdido todo:  “De cierto, te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”

El que necesita Restauración con su semejante:  “Mujer, he ahí tu hijo.  Después dijo al discípulo:  He ahí tu madre.”

El que está Desamparado:   “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”

El que esté Cansado y Sediento:   “Tengo sed.”

El que está dispuesto a entregar su Voluntad:   “Consumado es.”

El que busca Lugar Seguro de Confianza plena:  “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.”

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo,

tome su Cruz cada día, y sígame. (Lucas 9:23)

 

La Confianza

ciudad

La Confianza

Una vez se estaba incendiando un edificio de 9 pisos en el centro de una ciudad muy importante.  Las personas del edificio al enterarse que el edificio estaba en llamas rápidamente salieron de sus departamentos, a excepción de un Niño de 8 años de edad que dormía en el octavo piso, pués su Papá había salido a comprar algo y su mamá estaba de viaje.

El fuego crecía cada vez más e iba subiendo piso por piso, los Bomberos intentaban apagarlo, pero sus esfuerzos eran imposible.  El edificio estaba totalmente en llamas y los hombres pidieron refuerzos a otras unidades de la ciudad y de ciudades vecinas.

El drama aumentó cuando los Bomberos se dieron cuenta que había un Niño en el octavo piso, el fuego crecía, iba ya por él.  Viendo este cuadro, los Bomberos hacen su último intento, pero las escaleras no podían llegar hasta las paredes del edificio por haber fuego en todas ellas,  entonces se escucha el llanto del Niño, gritando:

–   “¡Papiii!  ¡Tengo miedo!”

–   El Padre le escucha y llorando le dice:   “¡Hijo!  No tengas miedo, yo estoy aquí abajo, no tengas miedo.”

Pero el niño no lo miraba:  “Papi, no te veo, sólo veo humo y fuego”.

Pero el Padre sabe que está ahí en la ventana porque el fuego lo ilumina.  “Pero yo sí te veo, hijo”,  “Hijo sabes que debes hacer, tírate que aquí te agarramos todos los que estamos abajo,  ¡Tírate!

El hijo le dice:  “Pero yo NO te Veo”.

El Padre contesta:  “Sabes cómo debes hacer, cierra los ojos, tírate y lánzate”.

–   El niño dice:  “¡Papi NO te Veo, pero allá voy!

Y cuando el niño se lanzó, abajo lo rescatan.  Entonces el padre lo abraza, llora con el hijo, juntos pero muy contentos.

El hijo comprende que hay veces que el padre no se le ve, pero sus palabras son suficientes para Confiar en El.  Así es nuestra vida, muchas veces hay incendios, tenemos problemas parecidos a este niño, y nuestro padre Dios nos dice:  ¡Tírate, Confía en Mí!, y nosotros tenemos que lanzarnos, así, no miremos nada, ni sintamos nada, con ,  con Fé tienes que salir adelante.   Porque sólo sus palabras nos basta.

 

La Celda

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La Celda

Los días son oscuros hay tanto llanto.

en una Celda de Muros un Alma en espanto.

Viendo sólo por espejos en un mundo perdido.

estando Dios lejos y quedando en el olvido.

Con una mirada vacia se acercó al Predicador,

preguntando si todavia existia el Amor.

Con lágrimas en sus mejillas le contó con horror,

con palabras sencillas pero llenas de dolor.

¿Verá Dios mi quebranto?

¿Habrá para mí Salvación?

Rogaba al Espíritu Santo pidiendo…    perdón.

En medio de su llanto su mano extendía.

como deseando tocar su Manto

y diciendo…   la Culpa es mia.

Dios mío, no puedo más, gritó el Predicador.

Con ojos llenos de lágrimas

abrazando al arrepentido pecador.

  ¡Si!  ¡i Existe el Amor!

Clamó con emoción recíbelo hoy del Señor

recíbelo en tu corazón.

 Llegó la despedida se fue el Predicador.

el regresó a la Celda pero con un nuevo Amor.

¡El Amor de Cristo!

¡El Amor de Cristo!

Porque miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde

los cielos a la tierra. Para Oír el gemido de los Presos.

Para soltar a los Sentenciados a Muerte.

(Salmo 102:19-20)

La Carreta Vacía

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La Carreta Vacía

Cierta mañana, mi Padre me invitó a dar un paseo por el bosque y acepté con placer.  El se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó;  “Además del Cantar de los Pájaros, ¿Escuchas alguna cosa más?”.

Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí;  “Estoy escuchando el Ruido de una Carreta”.

“Eso es” – dijo mi Padre, “Es una Carreta Vacía”.

Pregunté a mi Padre, “¿Cómo sabes que es una Carreta Vacía, si aún no la vemos?”

Entonces mi Padre respondió, “Es fácil saber cuando una Carreta está Vacía, por causa del Ruido.  Cuanto más vacía la Carreta, mayor es el Ruido que hace”.

Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo una Persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, inoportuna, presumiendo de lo que tiene (seguro NO tiene Nada), de sentirse prepotente y haciendo menos a la gente, tengo la impresión de Oír la voz de mi Padre diciendo:  “Cuanto más Vacía la Carreta, mayor es el Ruido que hace”.

La Humildad consiste en Callar nuestras Virtudes y permitirle a los demás descubrirlas.  Recuerden que existen personas tan pobres que lo único que tienen es Dinero.

¿Cómo es el Ruido de tu Carreta?

 

La Cara que Pones

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La Cara que Pones

 No eres responsable de la cara que tienes, eres responsable de la cara que pones.

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada.   Cierto día, un Perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puerta de dicha casa.

El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera.  Al terminar de subirlas se topó con una puerta semi abierta; lentamente se adentró en el cuarto.  Para su sorpresa se dió cuenta que dentro de ese cuarto habían Mil Perritos más observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos.  El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco.  Los mil perritos hicieron lo mismo.  Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos.  El perrito se quedó sorprendido al ver que los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él.

Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para sí mismo.  “¡Qué lugar tan agradable!.  ¡Voy a venir más seguido a visitarlo!”

Tiempo después otro Perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró entrando al mismo cuarto.  Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros mil perritos del cuarto, se sintió amenazado,  ya que lo estaban mirando de una manera agresiva.

Posteriormente empezó a gruñir obviamente vió cómo los mil perritos le gruñían a él.  Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros mil perritos le ladraron también a él.  Cuando este perrito salió del cuarto pensó:  ¡Qué lugar tan horrible es éste!  ¡Nunca más volveré a entrar aquí!”

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía:

“La Casa de los Mil Espejos”.

Todos los rostros del mundo son espejos …   Decide cuál rostro llevarás por dentro y ése será el que mostrarás.  El reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas ante los demás.  Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, sólo se sienten en el corazón.

 

La Camarera

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La Camarera

Casi no la había visto.  Era una señora Anciana con el auto varado en el camino.  El día estaba frío, lluvioso y gris.  Juan se pudo dar cuenta que la anciana necesitaba ayuda.

Estacionó su vetusto automóvil delante del Mercedes de la anciana, aún estaba tosiendo cuando se le acercó.

Aunque con una sonrisa nerviosa en el rostro, se dió cuenta que la anciana estaba preocupada.  Nadie se había detenido desde hacía más de una hora, cuando se detuvo en aquella transitada carretera.

Realmente, para la anciana, ese hombre que se aproximaba no tenía muy buen aspecto, podría tratarse de un delincuente.

Más no había nada por hacer, estaba a su merced.  Se vía pobre y hambriento.

Juan pudo percibir cómo se sentía.  Su rostro reflejaba cierto temor.  Así que se adelantó a tomar la iniciativa en el diálogo.  “Aquí vengo para ayudarla señora, entre a su vehículo que estará protegida del clima.  Mi nombre es Juan”.  Gracias a Dios sólo se trataba de un neumático bajo, pero para la anciana se trataba de una situación difícil.  Juan se metió bajo el carro buscando un lugar dónde poner el “gato” y en la maniobra se lastimó varias veces los nudillos.  Estaba apretando las últimas tuercas, cuando la señora bajó la ventana y comenzó a platicar con él.

Le contó de dónde venía; que tan sólo estaba de paso por allí,  y que no sabía cómo agradecerle.  Juan sonreía mientras cerraba el baúl del coche guardando las herramientas.

Le preguntó cuánto le debía, pués cualquier suma sería correcta dadas las circunstancias, pués pensaba las cosas terribles que le hubiese pasado de no haber contado con la gentileza de Juan.

El no había pensado en dinero.  Esto no se trataba de ningún trabajo para él.  Ayudar a alguien en necesidad era la mejor forma de pagar por las veces que a él, a su vez, lo habían ayudado cuando se encontraba en situaciones similares. Juan estaba acostumbrado a vivir así.  Le dijo a la anciana “que si quería pagarle, la mejor forma de hacerlo sería que la próxima vez que viera a alguien en necesidad, y estuviera a su alcance el poder asistirla, lo hiciera de manera desinteresada, y que entonces …. tan sólo piense en mí” – agregó despidiéndose.

Juan esperó hasta que el auto se fuera.  Había sido un día frío, gris y depresivo, pero se sintió bien en terminarlo de esa forma, éstas eran las cosas que más satisfacción le traían.  Entró en su coche y se fué.

Unos kilómetros más adelante la señora divisó una pequeña Cafetería.  Pensó que sería muy bueno quitarse el frío con una taza de café caliente antes de continuar el último tramo de viaje.

Se trataba de un pequeño lugar un poco desvencijado.  Por fuera había dos bombas viejas de gasolina que no se habían usado por años.  Al entrar se fijó en la escena del interior.

La caja registradora se parecía a aquellas de cuerda que había usado en su juventud.  Una cortés Camarera se le acercó y le extendió una toalla de papel para que se secara el cabello, mojado por la lluvia.

Tenía un rostro agradable con una hermosa sonrisa.  Aquel tipo de sonrisa que no se borra aunque estuviera muchas horas de pie.  La anciana notó que la Camarera estaría de ocho meses de dulce espera, y sin embargo ésto no le hacía cambiar su simpática actitud.  Pensó en cómo gente que tiene tan poco pueda ser tan generosa con los extraños.

Entonces se acordó de Juan…  luego de terminar su café caliente y su comida, le alcanzó a la Camarera el precio de la cuenta con un billete de $100.00 dólares; cuando la muchacha regresó con el cambio constató que la señora se había ido.

Pretendió alcanzarla, al correr hacia la puerta vio en la mesa algo escrito en una servilleta de papel al lado de 4 billetes de $100.00.  Los ojos se le llenaron de lágrimas cuando leyó la nota:

“No me debes nada, yo estuve una vez dónde tú estás.  Alguien me ayudó como hoy te estoy ayudando a tí.  Si quieres pagarme ésto es lo que puedes hacer; no dejes de asistir y ser bendición a otros como hoy lo hago contigo.  Continúa dando de tu Amor y no permitas que esta Cadena de Bendiciones se rompa”.

Aunque había mesas que limpiar y azucareras que llenar, aquel día se le fue volando.   Esa noche, ya en su casa, mientras la Camarera entraba sigilosamente en su cama, para no despertar a su agotado esposo que debía levantarse muy temprano, pensó en lo que la anciana había hecho con ella.

¿Cómo sabría ella las necesidades que tenían con su esposo, los problemas económicos que estaban pasando, máxime ahora con la llegada del bebé?

Era consciente de cuán preocupado estaba su esposo por todo ésto.

Acercándose suavemente hacia él, para no despertarlo, mientras lo besaba tiernamente, le susurró al oído:    “Todo va a estar bien, te amo….  Juan”.

La Actitud y una Leyenda China

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  La Actitud … y una Leyenda China

            Hace mucho tiempo, una Joven llamada Lilise casó y se fue a vivir con el marido y la Suegra.  Después de algunos días, no se entendía con ella.

Sus personalidades eran muy diferentes y Lili fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba.

Los meses pasaron y Lili y su suegra cada vez discutían más y peleaban.  De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo.  Lili, no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre.

Después de oirla, él tomó un paquete de hierbas y le dijo,  “No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas.  Deberás darle varias hierbas que iran lentamente envenenando tu suegra.  Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida.  Ahora, para tener la certeza de que cuando ella muera nadie sospeche de tí, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable.  No discutas, ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones”.

Lili respondió, “Sí, Sr. Huang, haré todo lo que la señora me pida”.  Lili quedó muy contenta, agradeció al Sr. Huang y volvió muy apurada para comenzar el proyecto de asesinar a su suegra.

Pasaron las semanas y cada dos días, Lili servía una comida especialmente tratada a su suegra.  Simpre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado

sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre.

Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada.  Lili había controlado su temperamento y casi nunca la aborrecía.  En esos meses, no había tenido discusión con su suegra, que ahora parecía mucho más amigable y más fácil de lidiar con ella.

Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como Madre e Hija.  Un día Lili fue nuevamente en procura del Sr. Huang para pedirle ayuda y le dijo:  “Querido Sr. Huang, por favor, ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra.  Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuera mi madre.   No quiero que ella muera por causa del veneno que le dí”.

El  Sr. Huang.  sonrió y señaló con la cabeza:  “Lilli no tienes por qué preocuparte.  Tu suegra no ha cambiado, la que cambió fuiste tú.  Las hierbas que te dí, eran Vitaminas para mejorar su salud.  El veneno estaba en tu mente, en tu actitud, pero fue echado fuera y sustituido por el Amor que pasaste a darle a ella”.

En la China existe un adagio que dice,  “La persona que ama a los otros, también es amada”.  La mayor parte de las veces recibimos de las otras personas lo que le damos, y por eso ten cuidado.   En medio de las pruebas y bajo la mano de Dios, hemos tenido que aprender a cambiar de actitud. Acuérdate siempre, “El plantar es opcional, pero la cosecha es obligatoria, por eso ten cuidado con lo que plantas”.

 

Bajo Las Aguas

Bajo Las Aguas

– Sueño de Violeta W. (Venezuela)

Hola hermanos el Señor les guarde, soy de Venezuela, vivo en una ciudad costera, durante el 2011 tuve dos sueños y una visión sobre un gran Terremoto, el 30 de diciembre tuve otro sueño de un mega Terremoto pero esta vez con un Tsunami.

Les cuento soñé que estaba en mi casa con mi familia y había un gran Terremoto, podía ver ciertas paredes de mi casa destruídas mas no toda la casa, estábamos en un cuarto y podíamos salir hacia la sala por un hueco en la pared.  La casa prácticamente estaba intacta y me llamaba mucho la atención es que había luz, estaba muy iluminada, aunque no los podía ver a todos sabia que estábamos todos bien.

Cuando salgo a la sala e inmediatamente a la calle me impacta ver que todo estaba destruido y en una gran penumbra, ya no había casas sólo piedras grandes, la única casa era la mía.  Comienzo a caminar por mi calle mirando la destrucción, cuando volteo hacia el otro lado y subo la mirada me percato que estábamos bajo las aguas, 5 ó 6 mts de altura y yo podía respirar, al mismo tiempo digo:  ¡SEÑOR! y desperté.

El 02 de enero (2012).  Soñé que yo iba con un hermano de mi Iglesia en su carro.  Íbamos recorriendo lugares recogiendo a su familia y a la mía, apurados por irnos, en el sueño yo sentía que debíamos irnos del lugar donde vivimos porque venia una gran destrucción como nunca antes.  Le pido al Señor que nos tenga aun más misericordia.

 

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