Monthly Archives: June 2014

La Obra del Hombre y la Gracia de Dios

arcoiris

Longfellow:       podía tomar una hoja de papel, escribir un Poema y

hacer valer esa hoja en $5,000.00.

Esto es lo que hace el Genio.

 

Rockefeller:    podía poner su nombre sobre un pedazo de papel y

hacerlo valer por $100,000.00.

Esto es lo que hace el Capital.

 

Un Mecánico:    puede tomar un pedazo de metal insignificante y

hacerlo valer en $100,00.

Esto es lo que hace la Habilidad.

 

Un Artista:       puede tomar un pedazo de tela, pintar un cuadro y

hacerlo valer por $1,000.00.

Esto es lo que hace el Arte.

 

Dios puede tomar un Hombre pecador, poner en él Su Espíritu y

hacerlo una Bendición única.

Esto es lo que hace la Gracia de Dios.

La Navaja de Dios

barbero

 Un Barbero tenía en su taller una bonita Navaja: limpia y brillante, reflejaba meses de trabajo y la satisfacción de cientos de clientes.

Un día de primavera entró un rayo de sol.  La Navaja notó sus propios destellos y se llenó de Orgullo y Vanidad, entonces dijo:  “  Siendo yo tan luminosa, ¿Por qué debo seguir aquí rasurando todos los días a feos y rudos campesinos?  Yo merezco una vida más importante que ésta”.

La Navaja ya no quizo trabajar y decidió esconderse un buen tiempo del Barbero hasta que él se olvidara de ella, e iniciar una nueva vida en lugares más nobles y de acuerdo a su belleza y brillo.

El Barbero al día siguiente al no encontrarla tuvo que recurrir a otra navaja más vieja que la perdida.

Pasaron seis (6) meses.  Luego la vanidosa Navaja salió de su escondite y buscó el sol.  Quería ver de nuevo su propia hoja blanca y brillante para deleitarse de su belleza.

¡Amarga fue su sorpresa!  La hoja ya no brillaba, estaba toda oxidada.  Entonces la Navaja rompió a llorar y se dijo: “¿Por qué no he seguido trabajando humildemente como  antes?”

El Barbero,  al ver su  antigua Navaja ya oxidada, trató de limpiarla y recuperarla, pero tanto tiempo sin uso, el óxido la había inutilizado totalmente.  Entonces el Barbero la arrojó a la basura.

Hay un refrán popular que dice:

“Quien No vive para servir,

No sirve para Vivir”.

Cuánto más Trabajemos más brillaremos pués más útil estaremos siendo.  Nuestro valor está ya no en la contemplación de nosotros mismos, sino en la función de nuestra práctica comunitaria.

Es cierto, eres único e irremplazable.  Como todos lo somos.  Sólo que no te llenes de soberbia y vanidad pensando que eres demasiado importante como para servir con humildad y sencillez.  Recuerda que cuando nuestra navaja se escondió, se convirtió en una versión de sí misma vieja y jubilada.  Curiosamente, no la envejeció el Trabajo, sino la soberbia vanidosa.

¡Cuidado, pués, con la Vanidad, que nos puede llevar a nuestra propia ruina!

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol adonde vas, no hay Obra, ni Trabajo, ni Ciencia, ni Sabiduria. (Eclesiastés 9:10)

La Música compuesta por Dios

piano

Un Organista de la Iglesia estaba practicando una pieza de Félix Mendelssohn y no estaba tocando muy bien.  Frustrado, recogió su música y se dispuso a irse.

No había notado a un extraño que se había sentado en un banco de atrás.   Cuando el organista se diٕó la vuelta para irse, el extraño se le acercó y le preguntó si él podía tocar la pieza.   El organista respondió bruscamente:

“Nunca dejo que nadie toque este órgano.”

Finalmente, después de dos peticiones amables más, el músico gruñón le dio permiso con renuencia.

l extraño se sentó y llenó el Santuario de una hermosa e impecable música.  Cuando terminó, el Organista preguntó:

“¿Quién es usted?”

El hombre contestó:

“Yo soy Félix Mendelssohn.”

El Organista por poco impide al creador de la canción que tocara su propia música.   Hay veces en que nosotros también tratamos de tocar los acordes de nuestra vida e impedimos a nuestro Creador que haga una música hermosa.

Igual que el obstinado Organista, quitamos las manos de las teclas con renuencia.  Como pueblo Suyo, somos  “Creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano” (Efesios 2:10).  Pero nuestras vidas no producirán una música hermosa a menos que le dejemos obrar a través de nosotros.

Dios tiene una sinfonía escrita para nuestras vidas.  Dejémosle que haga su voluntad en nosotros.

 

La Mujer

mujer

Cuando Dios hizo a la Mujer, era su sexto día de trabajo haciendo horas extras … Un ángel apareció y dijo, “¿Por qué pasas tanto tiempo en ésta?”.

Y Dios le contestó diciendo: “Has visto el Formulario de Especificaciones que tiene?”.

Tiene que ser completamente lavable, pero no plástica, tiene 200 partes movibles, todas reemplazables, funciona con café y restos de comida, tiene un regazo en el que caben 2 niños al mismo tiempo, pero que desaparece cuando se incorpora, tiene un beso que puede curar cualquier cosa, desde una rodilla raspada hasta un corazón roto, y tiene 6 pares de manos”.

El ángel estaba sorprendido de todos los requerimientos que traía.  “¡Seis pares de manos!  ¡No puede ser!”, dijo.

Dios contestó, “No, el problema no son las manos.  ¡Son los 3 pares de ojos que las Madres deben tener!”

“¿Todo ésto en el modelo standard?”, preguntó el ángel.

Dios movió la cabeza en señal de asentimiento.  “Sí, un par de ojos son para que puedan ver a través de una puerta cerrada y preguntarle a sus niños qué están haciendo, a pesar de que ella ya lo sabe.  Otro par de ojos va en la parte de atrás de su cabeza, para ver lo que necesita saber, aunque nadie piense que lo necesita.  Y el tercer par está en la parte de adelante de su cabeza.   Buscan a los niños perdidos y les dicen que ella comprende y los ama sin decir ni una sola palabra”.

El ángel trató de detener a Dios, “Esto es demasiado trabajo para un solo día, mejor espera hasta mañana para terminar”.  “Pero no puedo”, protestó Dios.  Estoy tan cerca de terminar esta creación por lo que está muy cerca de mi corazón.  Se cura a sí  misma cuando está enferma y puede alimentar a una Familia con una comida y puede hacer que un nene de 9 años se quede bajo la ducha”.  El ángel se acercó y tocó a la mujer, “Pero la has hecho tan suave, Señor”.  “Ella es suave” – asintió Dios, “pero también la hice fuerte.  No tienes idea de lo que puede resistir o lograr”.

“¿Podrá pensar?”, preguntó el ángel.  El Señor respondió, “No sólo será capaz de pensar, sino también de razonar y negociar”.

El ángel notó algo y se estiró y tocó la mejilla de la mujer. “Oh, parece que este modelo tiene una pérdida.  Le dije que “estaba tratando de poner demasiadas cosas”.

“Esa no es una pérdida” – objetó Dios, “Eso es una lágrima”.   “¿Y para qué son las lágrimas?” – preguntó el ángel.

Dios dijo, “La lágrima es la forma en que ella expresa su  alegría, su pena, su desilución, su soledad, su dolor y su orgullo”.  El ángel estaba impresionado.  “¡Eres un genio, Dios.  Pensaste en todo, ya que las mujeres son en verdad asombrosas!”.

Las mujeres tienen fuerzas que asombran a los hombres.  Llevan a los niños, sobrellevan dificultades, llevan pesadas cargas, pero se aferran a la Felicidad, Amor y Alegría.  Sonríen cuando quieren gritar.  Cantan cuando quieren llorar.  Lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas.  Pelean por lo que creen.

Se sublevan contra la injusticia.  No aceptan un “NO” por respuesta cuando creen que existe una solución mejor.  No se compran zapatos nuevos, pero a sus hijos sí.  Acompañan al médico a un amigo asustado.  Aman incondicionalmente.  Lloran cuando sus hijos sobresalen y ovacionan a sus amigos cuando triunfan.  Se les rompe el corazón cuando un amigo muere.  Sufren cuando pierden a algún miembro de la familia, pero son fuertes cuando no hay de donde más sacar fuerzas.  Saben que un Abrazo y un Beso puede sanar un corazón roto.  Las mujeres vienen en todos los tamaños, colores y formas.  Manejan, vuelan, caminan o te mandan e-mails para decirte cuánto te quieren.  ¡El corazón de las mujeres es lo que hace el mundo girar!  Las mujeres hacen más que dar a luz.  Ellas traen Alegría y Esperanza.  Compasión e Ideales.  Las mujeres tienen un montón de cosas que decir y para dar.  ¡Sí, el corazón de la mujer es asombroso!

La Mujer Sabia Edifica Su Casa. (Proverbios 14:1)

La Media Cobija

el anciano

Don Roque era un Anciano cuando murió su esposa, durante toda la vida había trabajado duramente para sacar su Familia adelante.  Su mayor deseo era ver a su Hijo convertido en un hombre de bien, respetado por los demás, ya que para lograrlo dedicó su vida y su escasa fortuna.

A los 70 años, Don Roque se encontraba sin Fuerzas, sin Esperanzas, Solo y lleno de Recuerdos.  Esperaba que su hijo, brillante Profesional le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que éste apareciera y decidió por primera vez en su vida pedir un favor a su hijo.  Don Roque tocó la puerta de la casa donde vivía su hijo con su Familia.

– “¡Hola papá, qué milagro que viene por aquí!”.

– “Ya sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo, además estoy cansado y viejo”.

–  “Pués a nosotros, nos da mucho gusto que vengas a visitarnos, ya sabes que esta es tu casa”.

–  “Gracias, hijo …  sabía que podía contar contigo, pero temía ser un estorbo, entonces.  ¿No te molestaría que me quedara a vivir con ustedes?  ¡Me siento tan solo!”.

–  “¿Quedarte a vivir aquí?  Sí …… claro …. , pero no sé si estuviese a gusto.  Tú sabes, la casa es chica, mi esposa es tan especial…. Y luego los niños …..”

– “Mira, hijo, si te causo muchas molestias… olvídalo, no te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano”.

–   “No padre, no es eso, sólo que… no se me ocurre dónde podrías dormir.   No puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían o al menos  que no te moleste dormir en el Patio”.

–  “¿Dormir en el patio? …. Está bien”.

El hijo de Don Roque llamó a Luis su hijo de 12 años.

–  “¿Dime, papá?”.

–  “Mira hijo, tu Abuelo se quedará a vivir con nosotros.  Tráele Una Cobija para que se tape en la noche”.  –  “Sí con gusto papá… ¿Y a dónde va a dormir el Abuelo?”

–   “En el patio hijo, él no quiere que nos incomodemos por su culpa”.

Luis subió por la Cobija, tomó unas tijeras y la cortó en dos.  En ese momento llegó su padre y le preguntó,

–   “¿Qué haces Luis?  ¿Por qué cortas la manta de tu Abuelo?”

–  “Sabes papá, estaba pensando….

–  “¿Pensando en qué?”

–  “En guardar la Mitad de la Cobija para cuando tú seas viejo y vayas a vivir a mi casa”.

Un Padre mantiene 10 hijos, pero 10 hijos no mantienen un padre.

Oye a tu Padre, a aquel que te engendró; y cuando tu Madre envejeciere, no la menosprecies.
(Proverbios 23:22)

La Mamá más Mala del Mundo

 la mama

Déjame contarte algo de mi Mamá.  ¡Yo tuve la Mamá más mala del Mundo!  Mientras otros niños comían dulces para el desayuno; yo tenía que comer cereal, leche, jugo y tostadas.  Cuando otros tenían dulces para el almuerzo; yo tenía que comer arroz, habichuelas y carnes.  También para la cena me hacía comer diferente a los niños de mi barrio.  Pero lo que más siento es que era el único que cargaba con este sufrimiento.

Mi mamá insistía en saber dónde yo estaba todo el Tiempo.  Ella tenía que saber quienes eran mis amigos y qué hacía.  Insistía ella demasiado en que si iba a estar una hora fuera de mi casa, debía ser una hora o menos, y no una hora y un minuto.  Cada vez que quería hacer las cosas a mi manera, me castigaba.  Pueden ustedes imaginarse, ¿Pegarle a una criatura sólo por desobedecer?

Ahora pueden darse cuenta lo mala que era mi mamá.  Lo peor es ésto que les voy a contar.  Tenía que estar en la cama a las 8:00 de la noche y levantarme temprano al día siguiente.  No se me permitía dormir hasta el mediodía como a mis amiguitos.  Así que mientras ellos dormían, mi mamá tenía el valor de despertarme a trabajar.  Yo tenía que lavar los platos, hacer mi cama,  aprender a cocinar (como las nenas) y hacer toda una serie de trabajos crueles.  A veces creo que se quedaba despierta por las noches tramando trabajos malos para que yo los hiciera al otro día (aunque ella dijera que velaba mis sueños).

Siempre insistía en que dijera la Verdad, aunque me costara casi la vida.  Cuando llegué a la adolescencia, mi conducta era vigilada.  Me dejó ir a las fiestas, pero sólo a las de la Iglesia.  Por eso digo que ella era un fracaso como madre.   Fíjense de todo lo que me privó participar: Nunca fuí arrestado, no peleé con mis amigos, no jugué cartas por dinero, no pude fumar, no pude tomar licor, tampoco usé drogas, ni robé, ni maté, y mucho menos fuí a la cárcel.   ¡Hay tantas cosas que no hice y que hicieron mis amigos! 

Estoy tratando como padre de levantar a mis dos hijos usando a mi santa madre como ejemplo.   Me siento orgulloso cuando mis hijos me llaman malo.  ¡Reflexione usted en ésto que les he contado!     Yo, personalmente le doy Gracias a Dios por darme:

¡La Mamá más mala del Mundo!

La Madre Anciana

ancianas

Las Madres, no siempre tienen

juventud y fortaleza.

llega un tiempo que envejecen,

y es entonces que aparecen

las canas en su cabeza.

De tanto y tanto luchar

se encuentran desfallecidas.

ya no pueden trabajar,

y alguien las ha de cuidar

Y cuando tu Madre envejeciere,

NO la menosprecies.

(Proverbios 23: 22)

en el Final de sus Vidas.

Si ellas han sacrificado

lo mejor de su existencia,

razón es, que el hijo amado

se encargue de su cuidado

en justa correspondencia.

¡Qué triste es ver a una Madre

por sus hijos despreciada!

Gesto ruín y cobarde,

del cual aún hacen alarde

ante la desventurada.

Una Madre no merece

un trato tan vergonzoso,

pués aunque ella envejece,

su Amor brilla y resplandece

sublime y maravilloso.

Un hijo debe cuidarla

con respeto y con cariño;

y al hacerlo, entendería

lo que su Madre sufría

cuando él era un tierno niño.

El respetar a una Madre

es filial obligación.

no son lógicas razones,

sino un deber que lo imponen

las leyes del corazón.

La Importancia de la Actitud

actitud

Mientras más amo, más realizo el impacto de mi Actitud en la vida.

La Actitud es a munudo más importante que los hechos.

La Actitud es más importante que el dinero.

La Actitud es más importante que el pasado.

La Actitud es más importante que las circunstancias.

La Actitud es más importante que los fracasos o los éxitos.

La Actitud es más importante que lo que la otra gente piensa, dice o hace.

La Actitud es más importante que la habilidad física o capacidad mental.

La Actitud puede destruir una compañía… una asociación… o un hogar…

Lo notable es que tengo una opción todos los días, con respecto a la Actitud  que abrazaré para ese día.

No puedo cambiar el pasado.

No puedo controlar el futuro.

No puedo controlar cómo actuará otra persona.

La única cosa que puedo hacer es controlar mi propia actitud.

Estoy convencido de que la vida es 10% lo que me sucede, y 90 % cómo reacciono a ello.

Me doy cuenta de que todo depende de mí, porque yo estoy a cargo de Mi Actitud.

Todas vuestras cosas sean hechas con Amor.  (2 Corintios 16:14)

La Fortuna del Zapatero

elpelao

Jesús tomó la forma de Mendigo y bajó al pueblo.  Buscó la Casa del Zapatero y le dijo: “Hermano soy muy pobre y no tengo una sola moneda.  Estas son mis únicas Sandalias y están rotas, si tú me hicieras el favor …”.

El Zapatero le dijo, “Estoy cansado de que todos vengan a pedir y nadie a dar”.

El Señor le dijo, “Yo puedo darte lo que tú necesitas”. El Zapatero desconfiado, viendo al Mendigo le preguntó; “¿Tú podrías darme el Millón de Dólares que yo necesito para ser feliz?“,

El Señor le dijo, “Yo puedo darte diez veces más que eso, pero a cambio de algo”. Y el Zapatero preguntó, “¿A cambio de qué?”. “A cambio de tus piernas”. El Zapatero respondió, “Para qué quiero yo 10 Millones de dólares, sino voy a poder caminar”.

Entonces el Señor le dijo, “Puedo darte 100 Millones de dólares a cambio de tus Brazos”.  El Zapatero respondió, “Para qué quiero yo 100 Millones de dólares, si ni siquiera voy a poder comer solo”.

Entonces el Señor le dijo, “Bueno, puedo darte Mil Millones de Dólares a cambio de tus Ojos”.  EL Zapatero pensó poco y respondió, “Para qué quiero yo Mil Millones de dólares, si no voy a poder ver a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos ….”.

Entonces el Señor le dijo, “Ah, hermano, hermano qué Fortuna tienes y no te das cuenta”.

La Farmacia

farmaciaNo había en el pueblo peor oficio que el de Portero de la Farmacia,  pero ¿Qué otra cosa podría hacer aquel hombre?  De hecho nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio.

Un día se hizo cargo de la Farmacia un joven con inquietudes, creativo y emprendedor.  El joven decidió modernizar el negocio, hizo cambios y después citó al personal para darle nuestras instrucciones, al Portero, le dijo: – “A partir de hoy, además de estar en la puerta, me va a  preparar un Reporte Semanal donde registrará la cantidad de personas que entran día por día y anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio”.

El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo, pero …

“Me encantaría satisfacerlo, señor”, balbuceó, pero yo no sé ni leer ni escribir.

“¡Ah!  ¡Cuánto lo siento!, dijo el joven dueño de la Farmacia.

“Pero señor,  usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida…”

El joven no lo dejó terminar.

“Mire yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted.  Le vamos a dar una indemnización para que tenga dinero hasta que encuentre otra cosa, así que, lo siento, que tenga éxito”; y sin más, se dió vuelta y se fué.

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba.  Nunca había pensado qué podría llegar a encontrarse en esa situación.  ¿Qué hacer?.

Recordó que en la Farmacia, cuando se rompía una silla o se arruinaba una mesa, él, con un martillo y clavos, lograba hacer   un arreglo sencillo y provisorio.  Pensó que ésta podría ser una ocupación transitoria hasta conseguir un empleo.  El problema es que sólo contaba con unos clavos oxidados y una tenaza mellada.  Usaría parte del dinero para comprar una Caja de Herramientas completa.

Como en el pueblo no había una Ferretería, debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. “¿Qué más da?”, pensó, y emprendió la marcha.

A su regreso, traía una hermosa y completa Caja de Herramientas.

De inmediato su vecino llamó a la puerta de su casa.

“Vengo a preguntarle si tiene un martillo para prestarme”.

“Mire, sí, lo acabo de comprar, pero lo necesito para trabajar… como me quedé sin empleo…”

“Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano”.

“Está bien”.

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.

“Mire, yo todavía necesito el martillo.  ¿Por qué no me lo vende?”

”No, yo lo necesito para trabajar y además, la Ferretería está a dos días de mula”.

“Hagamos un trato” – dijo el vecino  “Yo le pagaré los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar, ¿Qué le parece?”.

Aceptó y volvió a montar su mula.

Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

“Hola, vecino, ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?“

“Sí, ….”

“Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje, mas una pequeña ganancia.  Yo no dispongo de tiempo para el viaje.

En el siguiente viaje arriesgó un poco más de dinero  trayendo más herramientas que las que había vendido.  De paso, podría ahorrar algún tiempo de viajes.  La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.

Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.

Alquiló un local para almacenar las herramientas y algunas semanas después, con una vidriera, el local se transformó en la Primera Ferretería del pueblo.   Todos estaban contentos y compraban en su negocio.

Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban los pedidos.  El era un buen cliente.  Con el tiempo, las comunidades cercanas preferían comprar en su Ferretería y ganar dos días de marcha.

Un día se le ocurrió que su amigo, el Tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos.

Y luego, ¿Por qué no?  Las tenazas, … y las pinzas … y los cinceles.  Y luego fueron los clavos y los tornillos… Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó, con honestidad y trabajo, en un millonario fabricante de herramientas.

Un día decidió donar a su pueblo una Escuela.  Allí se enseñaría, además de leer y escribir, las artes y oficios más prácticos de la época.  En el acto de inauguración, el Alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo,

“Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del Libro de Actas de la nueva Escuela.

“El honor es para mí” – dijo el hombre,  “Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy ANALFABETA.

“¿Usted?”  – dijo el Alcalde, que no alcanzaba a creerlo.  “¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir?  Estoy asombrado.  Me pregunto, ¿Qué hubiera sido de usted si hubiera sabido leer y escribir?”.

“Yo se lo puedo contestar”  respondió el hombre con calma, “¡Si yo hubiera sabido leer y escribir… sería Portero de una Farmacia!

Generalmente, los cambios son vistos como adversidades.  Las adversidades encierran Bendiciones.  Las crisis están llenas de oportunidades.  Cambiar y adaptarse al cambio siempre será la opción más segura.

Dice Dios de la siguiente forma:

“Y sabemos que a los que aman a dios, todas las cosas les ayudan a bien,

ésto es, a los que conforme a su propósito son llamados.  [Romanos 8:28]

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