Daily Archives: April 13, 2014

En las Manos del Señor

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En las Manos del Señor

Una Sierva De Dios debía viajar a un pueblo donde había sido invitada para Predicar y Enseñar la Palabra de Dios, pués era muy usada por EL SEÑOR. Tomó el Autobús que la llevaría al pueblo, pués estaba un poco retirado. El viaje era extenuante y muy caluroso, en la mitad del recorrido el autobús paró, para aquellos que quisieran comprar agua o algo para comer o beber. La Sierva se bajó y el Conductor le dijo, “No se demore mucho, pués partiré muy rápido”. La Sierva buscó una tienda donde tuviera un baño, pués necesitaba entrar en el, entró y se demoró un poco. Salió y le pidió a la señora que le vendiera una Botella de Agua, cuando la estaba pagando, miró y vió que el autobús ya partía.

Salió corriendo atrás gritando, que la esperaran, pero éste hizo caso omiso, por lo cual se quedó afligida y empezó en cierta forma a AIRARSE, diciendo, “Señor, cómo permites que me pase ésto, no sabes que iba en viaje a Predicar tu Palabra, y que estaba un poco retrazada, además tú sabes que los fondos que me envío la Iglesia no son muchos, por lo cual no te entiendo”.

Por un rato, se sentó y esperó en silencio, hasta que al fin pasó otro autobús con el mismo destino, se subió, pagó su pasaje y se sentó pensativa y un poco airada todavía. Pasados 15 minutos el autobús paró, debido a una gran muchedumbre que había adelante.

Entre carros y comentarios, abrió la ventanilla para preguntar qué había pasado, a lo cual alguien le hizo saber que un Gran Accidente había sucedido y todos habían Fallecido. Consternada se bajó y al llegar al lugar del accidente pudo ver que era el Autobús del cual ella se había quedado minutos atrás. Se arrodilló, lloró y Oró, pidiendo perdón a Dios, pués no había entendido minutos atrás que El Señor, había movido Su Mano, dejándola para que ella se Salvase. Entendió la gran perfección del Señor, dándole Gloria Y Alabanza.

Cada cosa y circunstancia que pasa en nuestra vida como Cristiano, no ocurre al azar, ni mucho menos por el destino, pués estamos en las Manos Del Señor que es sabio y en su perfección no es cuestionable, pués detrás de cada una de ellas hay un propósito divino y aunque en el instante no lo entendemos, pués nuestra resolución es limitada, EL en su inmensa Gracia nos la hace entender y comprender en su tiempo.

En El Dia Del Bien Goza Del Bien; Y En El Dia De La Adversidad Considera.

Dios Hizo Tanto Lo Uno Como Lo Otro, A Fin De Que El Hombre Nada Halle Despues De El. (Eclesiastés 7:14)

 

En las Manos del Alfarero

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En las Manos del Alfarero

Es la historia de una Pareja Americana que fue a Inglaterra a celebrar su vigésimo-quinto (25) Aniversario De Bodas. Ambos apreciaban las antiüedades. En Sussex pasaron junto a un pequeño negocio de porcelana china, y una pequeña Taza De Té llamó su atención. Entraron.

“¿Puedo ver éso?” Preguntó él. “Nunca he visto una Taza de Té como ésa. ¡Es preciosa!”

¡Pero de pronto la Taza de Té habló… !

“Usted no entiende… No siempre he sido una Taza de Té. Hubo un tiempo en que fui roja … Y fui Barro. Mi dueño me tomó y me allanó con un Rodillo… Y me apretó… Una y otra vez. Grité: “¡DEJAME!” Pero él sólo sonrió y dijo: “¡Aun No!”. Luego fui puesta en una Rueda Giratoria…”, dijo la Taza de Té. “De pronto comencé a girar… Y a girar… Y a girar. “¡Deténgame…. Me estoy mareando!” grité. Mi dueño sólo negó con su cabeza, y dijo: “¡Aun No!”.

“Luego me puso en un Horno… Nunca había sentido tanto calor. Me pregunté porque quería quemarme… Y grité… Y golpeé la puerta. Podía verlo a través de la abertura… Y pude leer sus labios mientras movía su cabeza: “Aun No”.

“Finalmente, la puerta se abrió… ¡Uf! Me puso en la tablilla… Y comencé a enfriarme… ¡Ahí… Está mejor”, dije. Entonces de pronto me Cepillo… Y me Pinto. Los olores eran horribles… Y pensé que vomitaría: “¡Basta… Basta!” Exclamé.

El sólo negó: “¡Aun No!”. “De pronto me puso en un HORNO… No el mismo de la vez anterior … Sino uno dos veces más caliente. Supe que me sofocaría. Supliqué… Rogué… Grité… Lloré. Podía verlo a través de la abertura todo el tiempo… Moviendo su cabeza y diciendo: “Aun No”.

“Entonces supe que no había esperanza… Y que nunca lo lograría. Estaba listo para darme por vencido. Pero la puerta se abrió… Y me sacó… Y me puso en una tablilla. Una hora más tarde… Me dio un espejo, y dijo: “Mírate”.

“Y lo hice… Y” dije: “Esa no soy yo… ¡no puedo ser yo! ¡Soy Preciosa!”

“Quiero que recuerdes”, dijo entonces, “Que sé que te dolió ser allanada con un Rodillo y apretada… Pero si te hubiera soltado… Te habrías secado. Sé que te dió mareo hacerte girar en la Rueda… Pero si me hubiera detenido… Te habrías desmoronado. Sé que te dolió… Y que fue duro y desagradable estar en el Horno… Pero si no te hubiera puesto allí… Te habrías agrietado. Sé que los dolores fueron malos cuando te Cepillé y te Pinté, pero…. Si no lo hubiera hecho… Nunca te habrías endurecido. No habría habido color en tu vida. Y si no te hubiera puesto en el segundo Horno… No habrías durado mucho… Y la dureza no se habría mantenido. Ahora… Eres un producto terminado.

¡Ahora… Eres lo que yo tenía en mente cuando comencé a trabajar en ti!” .

 

El Yunque de la Palabra de Dios

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El Yunque de la Palabra de Dios

Los siguientes versos descubren la relación entre la Palabra de Dios y las críticas que, en todas las generaciones, ha recibido, así como el seguro destino de ellas:

Ayer, al atardecer, me acerqué a la Herrería. Y escuché cómo el Yunque daba las horas de la tarde. Miré y ví en el suelo Viejos Martillos, consumidos por el uso.

“ ¿Cuántos Yunques has empleado” – dije al Herrero, “para gastar y aboyar de tal manera los martillos?”.

“Sólo uno” – respondió, con los ojos centelleándole, el Herrero.

“Ya sabes que el Yunque desgasta los Martillos”.

Así también, pensé yo, el Yunque De La Palabra De Dios; escépticos golpes la han atacado durante generaciones y, aunque se oyó el repiqueteo, el Yunque sigue intacto, ¡Y los Martillos han desaparecido!.

Así, el tiempo y la historia están dando la razón a las palabras mismas de las Escrituras: “Porque; Toda carne es como hierba, toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; más la Palabra del Señor permanece para siempre”. (1Pedro 1:24-25).

 

El Verdadero Amor

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El Verdadero Amor

Un Hombre de cierta edad vino a la Clínica donde trabajo para hacerse curar una herida en la mano. Tenía bastante prisa, y mientras se curaba le pregunté qué era eso tan urgente que tenía que hacer.

Me dijo que tenía que ir a un Asilo de Ancianos para desayunar con su Esposa que vivía allí. Me contó que llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un “Alzheimer” muy avanzado. Mientras acababa de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana.

– “No”, me dijo. Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce”.

– Entonces le pregunté extrañado, “Y si ya no sabe quién es usted, ¿Por qué esa necesidad de estar con ella todas la    mañanas?”.

– Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo, “Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella”.

Tuve que contenerme las lágrimas mientras salía y pensé, “Esa es la clase de Amor que quiero para mi vida. El Verdadero AMOR no se reduce a lo físico ni a lo romántico. El Verdadero Amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es …”.

Porque fuerte es como la muerte el Amor. {Cantares 8:6}

 

El Vencedor y El Perdedor

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El Vencedor y El Perdedor

Cuando Un Vencedor comete un error, dice: ‘Yo me equivoqué”.

Cuando Un Perdedor comete un error, dice: “No fue mi culpa”.

Un Vencedor trabaja duro y tiene más tiempo.

Un Perdedor está siempre “Muy ocupado” para hacer lo que es necesario.

Un Vencedor enfrenta y supera los problemas.

Un Perdedor da vueltas y nunca consigue resolverlos.

Un Vencedor se compromete.

Un Perdedor hace promesas.

Un Vencedor dice: “Yo soy bueno, sin embargo no tan bueno como me gustaría ser”.

Un Perdedor dice: “Yo no soy tan malo como tantos otros”.

Un Vencedor respeta aquellos que son superiores a él y trata de aprender algo con ellos.

Un Perdedor resiste aquellos que son superiores a él y trata de encontrar sus defectos.

Un Vencedor se siente responsable por algo más que sólo su trabajo.

Un Perdedor no colabora y siempre dice: “Yo sólo hago mi trabajo”.

Un Vencedor dice: “Debe haber una mejor forma de hacerlo”.

Un Perdedor dice: “Esta es la forma que siempre lo hicimos”.

Un Vencedor comparte este mensaje con los amigos…

Un Perdedor lo guarda para sí mismo porque no tiene tiempo…

Un Vencedor siempre tiene un programa.

Un Perdedor siempre tiene una excusa.

Un Vencedor dice “Déjame ayudar”.

Un Perdedor dice, “Ese no es mi trabajo”.

Un Vencedor encuentra una respuesta para cada problema.

Un Perdedor encuentra un problema en cada respuesta.

Un Vencedor dice: “Puede que sea difícil, pero es posible”.

Un Perdedor dice: “Puede que sea posible, pero es demasiado difícil”.

Un Vencedor escucha, comprende y responde.

Un Perdedor sólo espera hasta que sea su turno para hablar.

El Trabajo

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El Trabajo

La reja de un Arado había permanecido largo tiempo en reposo. Se encontraba completamente cubierta de moho.

Un atardecer vió pasar a una hermana suya. Volvió de la huerta, después de haber trabajado todo el día. Su aspecto era radiante.

“¿Por qué” – le dijo “si fuimos forjadas por las mismas manos y del mismo metal, yo estoy mohosa y tú limpia y brillante? Dime, hermana, ¿Cómo has logrado este aspecto tan hermoso, mientras yo me consumo?”.

“Trabajando”.

 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y Constantes, creciendo en la Obra Del Señor siempre, Sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
(1 Corintios 15:58)

 

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El Tazón de Madera

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El Tazón de Madera

El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de 4 años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse un asunto difícil. La comida se caía de su cuchara al suelo y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.

El hijo y su esposa se cansaron de la situación. “tenemos que hacer algo con el abuelo”, dijo el hijo. “ya he tenido suficiente”. “derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo”.

Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo, mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazon de madera.

De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado solo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

El niño de 4 años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo. Le preguntó dulcemente: “¿qué estás haciendo?”. Con la misma dulzura el niño contestó, “ah, estoy haciendo un tazon para tí y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos”. Sonrió y siguió con su tarea.

Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Lágrimas rodaban por sus mejillas. Y aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.

Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guio de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa parecían molestarse más, cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben. Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitaran esa actitud por el resto de sus vidas.

 

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