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Nos Ungimos

Nos Ungimos

5  Octubre 2013 Sueño De Evelyn (Puerto Rico)

Saludos hermanos, Dios los bendiga a todos.

Anoche  5 de Octubre de 2013, soñé que yo iba en el carro con mi esposo, hijos y mi sobrino y antes de salir los ungí a todos.

Íbamos transitando en una carretera entre dos montañas y al final del camino vi que entraba un cuerpo de agua, luego,  rápidamente un Tsunami y no nos dio tiempo de huir a ningún lado.  Y el agua nos llevó a todos.   ¡Pero todos salimos ilesos, los seis!  y no nos pasó nada.

En el sueño yo decía:   “Ésto sucedió porque nos ungimos”.

En estos tiempos el Señor nos manda a ungir nuestras familias, como  hizo su pueblo en Egipto en Exodo 12,  léanlo.

Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.  Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.   Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir.  (Exodo 12:7;  22-23)

Dios los bendiga. Lean e interioricen  Salmo 46.

46:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

46:2  Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar;

46:3  Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah

46:4  Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo.

46:5  Dios está en medio de ella; no será conmovida.  Dios la ayudará al clarear la mañana.

46:6  Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio él su voz, se derritió la tierra.

46:7  Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

46:8  Venid, ved las obras de Jehová,  Que ha puesto asolamientos en la tierra.

46:9  Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra.  Que quiebra el arco, corta la lanza,  Y quema los carros en el fuego.

46:10  Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

46:11  Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

Emergencia.PR.4

Emergencia.PR.4

7 de mayo de 2006

 Hna. Sandra Marrero

Haré grandes “portentos” y enderezaré a este pueblo.  La Hora ha llegado.  Voy a sacudir a los soberbios y a exaltar a los humildes.  Voy a hacer algo contundente para Puerto Rico y con mi pueblo.  Y haré sacar a luz  y a mi pueblo nada le faltará.  No temas.  ¡Esto es una Emergencia, Emergencia, Emergencia!  

Hay cosas ocultas y sacaré a la luz.  Voy a enderezar el Gobierno.   El tiempo demostrará a mi pueblo que  sus Líderes se esconden en las casas para adulterar.   Los demonios han avanzado y se han posado en la Isla.  A Rasckeno le creyeron de la “Nube de Demonios”.   Mi presencia traerá gozo.  Todo no es nada sin la presencia del Señor.   La Biblia NO es un mero libro.  Somos la Familia de Dios.  Hay Líderes que van a salir fuera de Puerto Rico cuando vean lo que va a pasar.  Creen en la “prosperidad”, tienen sus “Baales”,  idólatras.   Padre y madre no provoquen a sus hijos.   ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo?   ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?   ¿Se agradará Jehová  de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite?  ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi  alma?   Oh  hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de tí:  solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante Dios.   (Miqueas 6:6-8)

Ester 4:11-16

11 Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser llamado, una sola ley hay respecto a él: ha de morir; salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá; y yo no he sido llamada para ver al rey estos treinta días.

12 Y dijeron a Mardoqueo las palabras de Ester.

13 Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester:  No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío.

14 Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?

15 Y Ester dijo que respondiesen a Mardoqueo:

16 Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.

El Señor se lleva pronto a su Siervo Yiye Avila

El Señor Se Lleva Pronto A Su Siervo Yiye Avila

Revelacion 15 De Mayo De 2009, 5:00 Am

Revelado a Leillian Rivera, Profeta De Jesucristo, para su Gloria y Honra.

El Señor me mostró que se llevaba a su siervo Yiye Avila, no supe como fue, pero sabia que había sido de forma natural; en sueño, en su cama descansando.  Una vez esto ocurrió, todo el pueblo de Dios sabia que en cualquier momento comenzarían los Juicios de Dios sobre Puerto Rico.

Me vi mirando “La Cadena del Milagro” (CDM Internacional) que estaba informando los detalles del velatorio.  La programación continuaba su curso; esa era la voluntad del Padre y sé que también de su siervo.  Entonces tuve una visión dentro de mi visión:  Vi que un varón (mi hermano mayor), transportaba el ataúd a una ciudad, no estoy segura si era en Puerto Rico o en Estados Unidos, pero me inclino mas por Estados Unidos.  Entonces vi gente decir: “Tanta cosa con ese hombre y ahora hay que rendirle pleitesía”.  Esas palabras hirieron aún más el corazón de Dios pués simultáneamente, según veia la programación del Canal, ví como comenzó a temblar aquel Estudio y la tierra con una furia indescriptible.  Era toda la ira y la mano de Dios cayendo sobre la tierra.  Vi como se abrió y se partió la tierra de un extremo a otro, en sus cuatro puntos cardinales se desgarraban en una cólera exagerada.  Vi objetos caer sobre mucha gente y las vi morir en una agonía tremenda; entonces clamaban en sus corazones por misericordia.  Vi levantarse el mar y cubrir la mitad de la tierra, como si fuera una cortina de agua.  Entonces comencé a correr junto con una gran multitud de gente desesperada.  En el aire se respiraba el terror, la muerte, la desesperación.  Corrí junto a un grupo de personas a un ascensor mientras otros corrían a otros lugares.  Recuerdo que antes de que las puertas del ascensor se cerraran, vi a una mujer joven, delgada, que estaba con su bebé en el cochecito.  La llamé desesperada y le dije que corriera a los brazos del Señor, que era su última oportunidad.  Ella sacó la “ATH” de su bolsillo y me dijo riéndose que iba al Centro Comercial a comprar.  Yo le grité al tiempo que se cerraban las puertas y entonces, justo antes de cerrarse, la vi caminando de espaldas cuando un pedazo gigante del edificio terminó con su vida y la de su bebé aplastándolos en el acto.

Dentro del ascensor vi a una mujer y supe que trabajaba en el Ministerio de Yiye Avila; era una sierva de Dios.  Nos abrazamos y comenzamos a gemir y clamar por la humanidad.  Yo estaba aterrada.  Ella comenzó a hablar en lenguas y me decia:  “Por qué temes, dice el Señor?  No hay porque temer, acaso no sabes ya que es necesario que ésto acurra y que aún muchos tengan que morir”?  El ascensor comenzó a estremecerse y el techo del mismo se desplomó arrancándole la vida a algunos que estaban alli.  Yo levanté mis manos al cielo y dije:  “Señor, aquí está mi alma, te pertenece, si llegó mi hora, hágase tu voluntad”.  Lo que veia a mi alrededor era tan real que parecía una guerra… era espantoso, una masacre.  El aire olía a sangre y muerte.  Habia dolor en los rostros, desesperanza y miedo,  Vi en aquella multitud hombres, ancianos, mujeres con coches y sus niños correr buscando un lugar seguro, pero hermano, no lo habia!!

Vi edificios enteros caer, ciudades enteras dividirse con una grieta gigantesca, vi las calles romperse, los carros volar por el aire, las casas derrumbarse.  Cuando desperté sentí un profundo deseo de clamar por toda la humanidad, por misericordia.  Comencé a orar, a pedirle confirmación al Señor para poder hablar esto que escribo y el 18 de mayo, tres dias después, el Señor me dijo en una Revelación estas palabras:  “Me lo llevo pronto, es necesario, urge que le Avises a mi pueblo“, mientras, veía al siervo de Dios Yiye Avila en la mano de Dios como durmiendo y con unas vestiduras blancas hermosas!!

Pueblo de Dios y amigo que lees, es necesario que endereces tus pasos y que te afirmes, pues así como esa joven que dio la espalda hay muchos que caminan de espalda a Dios, es tiempo ya de que arregles tu vida y que le abras tu corazon.  Si aún no lo has recibido, ábrele tu corazón y dile:  “Señor, reconozco que soy pecador, te necesito, entra a mi vida y límpiame.  Endereza mis veredas y hazme imitador tuyo.  Escribe mi nombre en el libro de la vida, bautízame con tu Santo Espíritu para tu Gloria, en el nombre de Jesús, Amén!!

Después de la Hecatombe

Después De La Hecatombe

15 de Agosto del 2010

Una hermana en nuestra iglesia (Long Island- New York) tuvo un sueño profético:  Nofaced Prophet

En mis sueños fui tomada a diferentes lugares, pero, yo era invisible a todas las personas, como un testigo de las personas que morían.

Yo vi muchos altos edificios, carreteras, y muchísimas personas en una ciudad y oí una fuerte voz que dijo: “No hay lugar seguro para vivir”.  Después vi personas hambrientas, peleando, y matándose unas a otras por la falta de comida.  Vi niños dejados en sus hogares sin que nadie los cuidara.  Vi niños pequeños, infantes tratando de comer cualquier cosa que pudieran encontrar mientras se arrastraban en el piso (estaban hambrientos).  Luego vi tantas personas muertas por todas partes.

Vi muchas personas enfermas, acostadas en sus camas y vomitando sangre.  Personas muriendo por todas partes, jóvenes y viejos igualmente.  Parecía que ellos tenían una especie de “virus” que los afectaba desde el interior de sus cuerpos.  Vi personas saqueando casas.  Vi también personas haciendo trueques por comidaEl dinero parecía obsoleto.  Luego vi a muchos soldados patrullando todas las calles y disparando a las personas para evitar que éstas dejasen la ciudad.

Las personas que fueron impactadas por los disparos estaban infectadas con el virus.    Aun puedo escuchar el sonido de los disparos impactando directamente las cabezas de los infectados, pero la escena era demasiado espantosa para describirla claramente.

Luego vi a una “creyente”, (cristiana) tratando de escapar de la ciudad con su familia.   En esta parte del sueño la mujer era capaz de verme y yo pude  hablarle, y le dije:   “¿No escuchaste las advertencias que esto iba a suceder?”,   ella respondió:  “Si, las escuché, pero en ese momento no las creí”.  Esta cristiana profesante estaba totalmente sin comida ni provisiones.  Yo le dije: “Serás muy afortunada si sales de este lugar viva”.

Por lo tanto, Dios me mostró que la mayoría de los cristianos que solo profesan serlo, aquellos que no oyen las Advertencias de Dios, morirán con el maligno.

Cimientos Sacudidos

Cimientos Sacudidos

15/10/2013 Sueño De Annie   (Puerto Rico)

Hermanos, Dios les bendiga.  Yo no había publicado este sueño porque le pedía a Dios la Revelación.  Cada vez que trataba de escribirlo algo me lo impedía y yo decía Espíritu Santo:  “Sea cuando tú lo digas” y me detenía.  Yo le conté el sueño a mi Pastora, ella me escuchó, pero no le dió importancia, pero ésta vez siento en el Espíritu que tengo que hablar.

Me encontraba en mi pueblo, de pronto veo a mi sobrino llamando a mi hermana, diciéndole que tiene sed,  pero no había agua.

Yo llamo a mi hermana y le digo:  “¡Dile a Marvin (es el nombre de mi sobrino) que venga!,  que en el patio hay unas cuantas botellas de agua”.   Él llega y se dobla a tomar una de las botellas y cuando yo miro le digo:  “Marvin, hay un ángel atrás de ti”, como no me escuchaba yo le seguía gritando y me iba acercando y según me acercaba fui mirando y le dije al ser que vi:   “pero si tú no eres un ángel, eres uno de los discípulos de Jesús” (lo vi bien claro, tenía tez trigueña, ojos obscuros, pelo negro y rizado, vestido como vestían en el tiempo de Jesús).

Yo lo miraba y él se iba echando hacia atrás y me dice:  “Mira” y fue cuando como si estuviera proyectándome una película y cuando miré, vi unas piedras angulares, algunas eran bien altas, como del alto de edificios, otras medianas… “¿Y porqué diferentes tamaños?” yo le dije, “¿Qué es eso?,  no entiendo qué significan esas piedras?”.   Y él me dijo “Mira”, y cuando volteo y miro, veo cimiento de las piedras y allí veo cosas grotescas, como demonios y cosas repugnantes.

Vuelvo y le repito: “Señor, no entiendo”  y me dijo: “…Algunas son enormes porque son Iglesias.  Y lo que está en los cimientos es todo el mal que han dejado entrar.

Pero mira lo que voy a hacer con todas ellas; esto es lo que les va a pasar…”

Fue entonces fue cuando vi esta ola enorme que se levantó y se las llevó al fondo y las destruyó.  Cuando yo vi todo eso yo comencé a correr y de pronto me encuentro en San Juan,  en la 65 Infantería; estaba todo obscuro.

De pronto miro para el Centro Comercial y veo un camión de la Armada y se bajan unas personas armadas y comienzan a disparar; yo comencé a orar y decía:  “Señor, tu palabra dice que caerán mil y diez mil a mi diestra, mas a mi no me tocarán”.

Vi con los ojos cerrados y repetía la oración; cuando abro los ojos veo que pasan por de lado sin verme, y yo dije: “Gracias Señor porque tu palabra es fiel”.

De ahí corrí a mi Iglesia y le dije a mi Pastor que tenía que se ocultase porque nos estaban persiguiendo y él me dijo: “Tranquila hija, Dios nos cuida”.

Le dije que no prendan luz para que no nos descubrieran, en eso salgo corriendo; y llego a mi pueblo nuevamente y cuando entro veo una fila larga de personas esperando que le den alimento.  Según iban  preparando, lo iban dando en raciones y dije:  “¡Dios mío, todo esto va a pasar”, yo decía:  “¡Señor, dame el tiempo en que tenga que dar a conocerlo!”, y lo sentí en mi corazón, le pedía al Espíritu Santo que me diera Revelación de todo lo que me mostró.   Dios les bendiga.

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