Daily Archives: February 14, 2014

2 Madres

2madres

2 Madres

Por el mismo camino van 2 mujeres caminando, una a la otra esperando, las dos la mano se dan.

Juntas siguen lenta-mente en amena conversa-ción. Una aprovecha la ocasión para hablar del Hijo ausente.

“Mi hijo nació pobre, más pobre fue su existencia y sin cargo de conciencia al populacho el bien predicó. Por do-quiera que pasaba, salía a su paso la gente a mirarle frente a frente, todo el mundo le aclamaba.

Nadie antes había escuchado palabras con tal cariño dichas por un pobre Niño que nació entre ganado. El bien siempre predicaba, fue culto sin vanidad y salvó a la Humanidad que al precipicio marchaba”.

Hace pausa la prime-ra, la segunda empieza a hablar, “Cuando mi hijo empezó a andar siempre buscaba la vida fácil.

Aún así, le perdona-ba. Era fruto de mis entrañas confiaba en que mañana su costumbre cam-biara.

Un año a otro sucedía y a hombre mi hijo llegó, más no por eso cambió la costumbre que tenía. Desarrolló malas mañas, a sacerdotes se unió así fue que se perdió el hijo de mis entrañas”.

Ya llegaban a Emaús, la segunda ante las dudas gritó: “Mi hijo se llamó “judas” y “El mío era “jesus”.

Las 2 madres asombra-das ante dicha confesión, partido el corazón, jun-tas lloran abrazadas.  Varias veces se abrazaron en abrazo duro y fuerte, y pensaron en la muerte de sus hijos y lloraron.

 

2 Hermanos

2hermanos

2 Hermanos

No hace mucho tiempo, dos Hermanos que vivían en granjas adyacentes cayeron en un conflicto.   Este fue el primer conflicto serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua.

Esta larga y beneficiosa colaboración terminó repentinamente.  Comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo hasta llegar a ser una diferencia mayor que ellos, y que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de Semanas de Silencio.

Una mañana silenciosa alguien llamó a la puerta de Luis.  Al abrir, encontró a un Hombre con Herramientas de Carpintero.

“Estoy buscando trabajo  por unos días”, dijo el extraño, “quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso”.

“Sí”, dijo el mayor de los hermanos.  “Tengo un trabajo para usted.  Mire al otro lado del arroyo aquella granja, ahí vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor.  La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y él tomó el “bulldozer” y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros.  Bueno, él pudo haber hecho ésto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor,  ¿Vé usted aquella pila de desechos de madera junto al granero?  Quiero que construya una cerca, una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más”.

El carpintero le dijo,  “Creo que comprendo la situación.  Muéstreme dónde están los clavos y la pala para hacer los hoyos de los postes y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho”.

El hermano mayor ayudó al Carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo.  El Carpintero trabajó duro todo el día midiendo, cortando, clavando.

Cerca del ocaso, cuando el Granjero regresó, el Carpintero justo había terminado su trabajo.

El Granjero quedó con los ojos completamente abiertos, su mandíbula cayó.  ¡No había  ninguna cerca de dos metros!  En su lugar había un Puente – un puente que unía las dos granjas a través del arroyo.   Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.

En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano le dijo, “¡Eres un gran tipo, mira que contruir este hermoso Puente después de lo que he hecho y dicho!”.

Estaban en su Reconciliación los 2 Hermanos, cuando vieron que el Carpintero tomaba sus Herramientas.

“¡No, espera!”, le dijo el hermano mayor. “Quédate unos cuantos días.  Tengo muchos proyectos para tí”, le dijo el hermano mayor al Carpintero.

“Me gustaría quedarme”, dijo el Carpintero, “pero tengo muchos Puentes por construir”.

Construye Puentes de Perdón:

La inquietud artera que te derrite, ese desasosiego que te roba la calma.  Que te quita el sueño y que te enferma el Alma, es porque no perdonas.

Porque nunca olvidas.  En tu Corazón has levantado un Castillo de Piedras, con murallas de roca, y tienes prisionero al que te ha hecho daño, al que te ha injuriado, al que te ha ofendido.

Aprende a Perdonar , no ates a nadie.  ¿Para qué arrastrarás esas cadenas que por vida te unirán al que esclavizas?  Déjalo en libertad, y recupera tu augusta paz y tranquilo sueño.

¿Acaso Dios a tí no te perdona?  Y no sólo una vez … te ha perdonado siempre.  ¿Y qué derecho tienes tú sobre el que juzgas?  Perdónale,  que a tí Dios te perdona.

No levantes “Murallas de Rencores”.  Construye “Puentes de Perdón y Amistad”.  Y perdónate tú que al perdonarte, estarás perdonando a todo el mundo.

 

2 Bebes en un Pesebre

2bebes

2 Bebes en un Pesebre

En 1994 dos americanos respondieron una invitación que les hiciera llegar el Departamento de Educación de RUSIA, para enseñar MORAL y ETICA en las ESCUELAS PUBLI-CAS, basadas en principios Bíblicos.

Debían enseñar en prisiones, el Departamento de Bomberos, de la Policía y en un gran orfanato.  En el orfanato había casi 100 niños y niñas que habían sido abandonados en manos del Estado.  De allí surgió esta historia relatada por los mismos visitantes:

Se acercaba la época de las fiestas de 1994, los niños del orfanato iban a escuchar por primera vez la historia tradicional de la NAVIDAD.  Les contamos acerca de MARIA y JOSE llegando a Belén, de cómo no encontraron lugar en las posadas, por lo que debieron ir a un establo, donde finalmente el niño Jesús nació y fue puesto en un pesebre.

A lo largo de la historia, los chicos y los empleados del orfanato no podían contener su asombro.  Algunos estaban sentados al borde de la silla tratando de captar cada palabra.  Una vez terminada la historia, les

Dimos a los chicos tres pequeños trozos de cartón para que hicieran un tosco pesebre.  A cada chico se le dió un cuadrito de papel cortado de unas servilletas amarillas que yo había llevado conmigo. En la ciudad no se podía encontrar un solo pedazo de papel de colores.

Siguiendo las instruc-ciones, los chicos cortaron y doblaron el papel cuidadosa-mente colocando las tiras como paja. Unos pequeños cuadritos de franela, corta-dos de un viejo camisón que una señora americana se olvidó al partir de Rusia, fueron usados para hacerle la manta al bebé.  De un fieltro marrón que trajimos de los Estados Unidos, cortaron la figura de un bebé.

Mientras los huérfanos estaban atareados armando sus pesebres, yo caminaba entre ellos para ver si necesitaban alguna ayuda.  Todo fue bien hasta que llegué donde el pequeño MISHA estaba sentado.  Parecía tener unos 6 años y había  terminado su trabajo.  Cuando miré el pesebre quedé sorprendido al no ver un solo niño dentro de él, sino dos.  Llamé rápidamente al traduc-tor para que le preguntara porqué había 2 bebes en el pesebre. Misha cruzó sus brazos y observando la escena del pesebre comenzó a repetir la historia muy seriamente.

Por ser el relato de un niño que había escuchado la historia de Navidad una sola vez estaba muy bien, hasta que llegó la parte donde María pone al bebé en el pesebre.  Allí Misha empezó a inventar su propio final para la historia, dijo:  Y cuando María dejó al bebé en el pesebre, JESUS me miró y me preguntó “si yo tenía un lugar para estar”.  Yo le dije “que no tenía Mamá ni Papá y que no tenía un lugar para estar.

Entonces JESUS me dijo “que yo podía estar allí con EL”. Le dije que “no podía, porque no tenía un REGALO para darle”.  Pero yo quería quedarme con JESUS, por eso pensé qué cosa tenía que pudiese darle a EL como regalo; se me ocurrió que un buen regalo podría ser “darle calor”.  Por eso le pregunté a Jesús:

  • “Si te doy calor, ¿Ese sería un buen regalo para Tí?“.
  •  Y Jesús me dijo:  “Si me das calor, ese sería el mejor regalo que jamás haya recibido”.
  •  Por eso me metí dentro del pesebre y Jesús me miró y me dijo “que podía quedarme allí para siempre”.

Cuando el pequeño Misha terminó su historia, sus ojitos brillaban llenos de lágrimas empapando sus mejillas; se tapó la cara, agachó la cabeza sobre la mesa y sus hombros comenzaron a sacurdirse en un llanto profundo. El pequeño huérfano había encontrado a alguien que jamás lo abandonaría ni abusaría de  él. ¡Alguien que estaría con él para siempre!

Y yo aprendí que NO son  las cosas que tienes en tu vida lo que cuenta, sino quienes tienes, lo que verdaderamente importa.

Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, jehova me recogera.  (salmo 27:10) 

 

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